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Limpiar la suela de la plancha

No sé si te habrá pasado, pero en mi caso, por mucho que tenga suela antideslizante, de cerámica o cualquier otro material ultramoderno que no se pega, la suela de la plancha acaba siempre hecha unos zorros.

Por más cuidado que ponga en evitar planchar las serigrafías, dibujos y todos los demás abalorios que trae la ropa, al final, la suela siempre acaba con materiales adheridos.

Un día, tuve la genial idea de comprar una de esas barritas que dicen que las dejan como los chorros del oro. Pero tras los vapores que aquel producto infernal emitía y el olor que dejaba, me hice la firme promesa de no volver a usarlo nunca más.

Como siempre en estos casos, recurrí a la sabiduría de mi madre, que tras abroncarme convenientemente por no hacerlo nunca cuando vivía con ella, me enseñó la técnica que utilizaba.

En función del grado de suciedad de la suela de la plancha ( En mi caso, grave ) utilizaba uno de los dos métodos que te detallo a continuación.

Limpiar la suela con sal.

Sí la suela no está muy sucia, lo que debes hacer es coger un trozo de papel de aluminio ( También sirve un trapo ) y esparcir sal sobre él.

Después, enciende la plancha hasta que se caliente y pásala por encima de la sal con movimientos rectos ( Atrás-Adelante ) hasta que las manchas vayan desapareciendo.

Cuando veas que está listo, apaga la plancha, deja que se enfríe y limpia la suela con un trapo húmedo con un poco de amoniaco. No uses una bayeta , pues las microfichas se adherirán a la suela y estamos  otra vez en lo mismo.

Limpiar la suela con vinagre.

Si la suela está especialmente sucia, calienta en un cuenco un poco de vinagre ( Del normal, nada de productos gourmet, que nos conocemos ).

A continuación, enciende la plancha hasta que alcance su maxima temperatura y apágala.

Cuando esté templada, humedece un trapo limpio en el vinagre caliente y ves frotando la suela hasta que la suciedad desaparezca.

Si la suciedad es resistente ( Que siempre lo es ) añade al vinagre un poco de bicarbonato. Mezcla bien y vuelve a repetir la operación.

Una vez limpio termina pasando un trapo seco para dejar un acabado perfecto.

Así tendrás la suela de la plancha en optimas condiciones para volver a planchar la ropa sin riesgo de mancharla o estropearla.

Y por supuesto, sin vapores, olores ni productos químicos danzando por la habitación.

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